El cultivo agroecológico del café.

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Cada día al dirigirnos a nuestros campos, nos alimentamos con productos de  nuestras mismas parcelas, nos llenamos de energía y pedimos permiso al Creador para realizar nuestro trabajo común organizado y continuar dando vida a su Obra.

Seleccionando cuidadosamente las semillas de las plantas que mejor se han adaptado a nuestra región, hacemos nuestros semilleros de donde saldrán nuevas y vigorosas plantas.

Diseñamos el establecimiento de nuestro cultivo intercalando con especies de enormes árboles que nos brindan:

  • Madera, Leña,
  • Fibras, Alimentos,
  • Sombra, Fertilidad
  • Y protección al café.

Así se cultiva en una delicada asociación con miles de especies animales y vegetales y millones de microorganismos que evitan la erosión, purifican el ambiente, forman manantiales de agua cristalina y realizan el milagro de la vida.

Aseguramos la fertilidad de nuestra madre tierra manteniendo esta rica biodiversidad; cada árbol genera abundantes cantidades de biomasa que se desintegra en el terreno formando una gruesa capa vegetal; en lengua mayense llamamos Shaluum que “significa suelo de hojas”.

Además, aplicando abono orgánico en forma foliar y en forma de abono compuesto, haciendo pasar toda la materia orgánica que tenemos en nuestras parcelas por un delicado proceso de descomposición que aseguran complejas colonias de microorganismos aeróbicos.

Convivimos con yerbas, insectos y microorganismos en forma respetuosa evitando plagas y enfermedades:

  • Regulando la sombra,
  • Podando oportunamente los cafetales,
  • Preparando fertilizantes orgánicos y
  • Repelentes orgánicos elaborados con extractos de las mismas plantas silvestres de la región.

En nuestros cafetales, también criamos abejas para que nos ayuden a realizar la polinización natural en nuestro cafetal, obteniendo además miel de excelente calidad.

De ésta manera aseguramos el vigor de nuestras plantas que se convertirán más tarde en sabores auténticos.

¡Vida en Abundancia!

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Nuestros cafetales dan vida a manantiales de agua cristalina, oxígeno, alimentos, aves, con una gran diversidad de plantas y animales silvestres.

Esta manera de cultivarlo es requisito indispensable para asegurar la calidad del grano.

Así, agricultores sanos y felices habitando ecosistemas sanos, garantizamos a nuestros clientes un café que seguramente va a llenar de energía a quines lo consuman.